La Dieta Mediterránea, la nutrición de precisión y el envejecimiento saludable protagonizan la segunda jornada del XXXV Congreso de la SEÑ
La segunda jornada del XXXV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ) reunió en Valladolid científicos, académicos, técnicos y expertos para analizar algunos de los principales desafíos actuales en alimentación, nutrición, sostenibilidad y salud. Entre los temas más destacados figuró la Dieta Mediterránea, objeto de una sesión científica en la que se revisó la evidencia más reciente sobre sus beneficios para la salud y su contribución a sistemas alimentarios más sostenibles. Los expertos presentaron estudios que apuntan a una posible relación entre una mayor adherencia a este patrón alimentario y un menor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer, así como al papel potencial de los polifenoles presentes en el aceite de oliva en los procesos de neurodegeneración.
La nutrición de precisión y la aplicación de la inteligencia artificial a la salud constituyeron otro de los ejes centrales de la jornada. Investigadores del ámbito de la nutrición personalizada presentaron avances basados en biomarcadores, monitorización metabólica y aprendizaje automático para adaptar las recomendaciones nutricionales a las características de cada individuo. Entre los trabajos expuestos destacó un modelo capaz de identificar distintos perfiles glucémicos mediante técnicas de inteligencia artificial aplicadas a datos de monitorización continua de glucosa, así como nuevas aproximaciones para el uso de exosomas como herramientas de diagnóstico y personalización nutricional.
La seguridad alimentaria y el envejecimiento saludable completaron el programa científico de la jornada. Los especialistas revisaron la evidencia disponible sobre la evaluación de riesgos alimentarios, así como los procesos de evaluación científica y de aprobación y autorización de los aditivos en la Unión Europea, los nuevos alimentos y su aprobación en la Unión Europea y el papel de los edulcorantes incluidos en matrices alimentarias en la reducción del consumo de azúcares dentro de patrones dietéticos saludables. Asimismo, se abordaron estrategias para favorecer un envejecimiento activo y saludable, destacando la importancia de la actividad física, la microbiota intestinal y los hábitos de vida saludables para prevenir la fragilidad, preservar la salud mental y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.