La solución a la obesidad no es la dieta, sino la educación
Actualidad |
27 de septiembre de 2011
Fuente: Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)
«No se puede depender de dietas esotéricas y peligrosas, sino actuar con sentido común". Así de contundente se mostró el que es considerado uno de los padres de la genómica nutricional a nivel mundial, José M. Ordovás, durante su intervención en el curso de verano ‘Alimentación y salud. Alimentos Funcionales', organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).
Este investigador, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica de Boston, reconoce que el aumento de la obesidad infantil es muy alarmante, pero insiste en que «la solución no es la dieta, sino la educación». «Es lamentable que algo tan importante como la nutrición quede es un segundo plano en la enseñanza, ya que existen estadísticas que demuestran que una mayor educación lleva a una vida más sana», añadió.
A este respecto, Ordovás recordó que la obesidad tiene un componente genético, pero también ambiental. Según explicó, las principales causas de la obesidad que padece una gran parte de la población mundial son que «se ingieren más alimentos de lo que se consumen, y además se trata de productos que no son ni frescos ni locales; el sedentarismo que se desarrolla es brutal, así como el estilo de vida, con horarios que entran en conflicto con los genes porque se duerme menos y se hacen muchas cosas a deshora, y el estrés».
Además, apuntó que en el caso concreto de España se están adoptando costumbres y hábitos anglosajones, «algo con lo que nuestros genes no se corresponden». «Los mejores hábitos alimenticios son los que tenían nuestros antepasados, la dieta mediterránea (declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO), porque nuestros genes están asentados en ese ambiente y es donde mejor funcionan», explicó.
Durante su intervención, Ordovás también defendió la «personalización de la nutrición» según el condicionante genético de cada persona y la aplicación de dietas que «a lo largo del año nos permitan mantener un peso adecuado pero también salud». A este respecto advirtió, por ejemplo, que aunque haya personas a las que la dieta Dukan les vaya bien, «también hay mucha gente que no pierde peso, o a la que le hacer perder peso, pero también perder la salud». En cualquier caso, Ordovás calificó de «aberración» aplicar esta dieta en niños y adolescentes, e instó a «pensar tanto en la salud física, como la salud mental».
Por otro lado, este experto explicó que «ahora que somos capaces de conocer nuestro genoma, podremos saber cuál es el riesgo de padecer las enfermedades más comunes como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares». «Nuestro comportamiento influye en el padecimientos de estas enfermedades, por eso, si empezamos a actuar desde edades muy tempranas podríamos evitarlas», comentó.
En este sentido, Ordovás propuso «hábitos alimenticios personalizados, que pueden prevenir enfermedades como la obesidad o el cáncer», no sólo por la posibilidad de vivir sanos más años, sino por el ahorro en costes sanitarios que supone una población que consume menos recursos sanitarios.


