Noticias » Actualidad

Directrices dietéticas basadas en alimentos: ¿vamos en la dirección correcta?

Actualidad   |   1 de junio de 2011 Date

Alimentación (EUFIC).
Proyectos de la UE apéndice 06/2011

Establecer directrices dietéticas basadas en alimentos es una cosa. Asegurarse de que los consumidores las lean, las comprendan y las sigan, es otra. Los investigadores de la Red de Excelencia EURRECA han analizado la percepción de las Directrices dietéticas basadas en alimentos por parte de los consumidores.

¿Qué son las Directrices dietéticas basadas en alimentos?
Las Directrices dietéticas basadas en alimentos (FBDG, por sus siglas en inglés) son mensajes sencillos sobre alimentación saludable destinados al público general. Ofrecen pautas sobre lo que debe comer una persona en términos de alimentos más que de nutrientes y proporcionan un marco de trabajo básico que se puede usar al planificar comidas o menús diarios. No se limitan a la información nutricional de carácter relativamente técnico, sino que también pretenden impartir un tipo de educación nutricional que sea entendible para los consumidores.

Concretamente, las FBDG parten del principio de que no existe una única práctica dietética para tener buena salud, sino que se trata de un enfoque holístico. A partir de este principio, el objetivo de las FBDG es mejorar los hábitos alimenticios de la población, lo que, a su vez, reducirá de forma global los problemas de salud pública existentes relacionados con la dieta. Las directrices indican que una dieta saludable no se basa únicamente en satisfacer los requisitos nutricionales y en seguir los niveles de ingesta recomendados. Por ejemplo, el procesado y la preparación de los alimentos pueden influir en el valor nutricional de los alimentos. Asimismo, en ocasiones sabemos que determinados alimentos son saludables, pero la ciencia todavía no ha determinado la causa biológica exacta de ello. Otros elementos que se tienen en cuenta en las FBDG son el placer que experimentamos a la hora de comer, y los aspectos sociales y culturales de la alimentación, así como la importancia de seguir una dieta variada.

Tras la Conferencia Internacional sobre Nutrición celebrada en 1992, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) emprendieron distintas actividades destinadas al desarrollo de directrices dietéticas para la población. En 2005, la OMS anunció que 33 países europeos (75 en todo el mundo) habían establecido las FBDG1.
Los investigadores de la Red de Excelencia EURRECA financiada por el Sexto Programa Marco han revisado la bibliografía disponible sobre el buen funcionamiento de las mencionadas directrices. ¿Las leen, las comprenden y las siguen los consumidores?

Conocimiento, comprensión y uso por parte de los consumidores
La investigación, basada en veintiocho estudios realizados en todo el mundo, revela que los consumidores conocen, en cierta medida, las FBDG2. Se ha sugerido que el conocimiento es el primer paso necesario para lograr un cambio de conducta3. Sin embargo, la relación es complicada y existen muchos otros factores como, por ejemplo, la preferencia, que determinan si el conocimiento se traduce, en última instancia, en una mejora de los hábitos alimenticios.

Los estudios realizados para averiguar si los consumidores comprenden las directrices ofrecen resultados dispares. Por un lado, la tendencia apunta a una comprensión general de los conceptos concretos clave, como la dieta baja en grasas y azúcares. No obstante, parece que los consumidores presentan dificultades importantes a la hora de comprender conceptos más abstractos, como los tamaños de las raciones.
En cuanto a los consumidores que siguen las FBDG, es difícil establecer conclusiones claras. Básicamente, el número de estudios existentes en la materia es insuficiente para poder predecir si el conocimiento y la comprensión de este tipo de directrices contribuyen a una dieta más saludable.

Los estudios muestran que la promoción de las FBDG no ha ido siempre de la mano de medidas evaluadoras y que es necesario perfeccionar los métodos de evaluación utilizados. El primer paso hacia una correcta evaluación consiste en establecer definiciones claras del objetivo de las medidas, por ejemplo, el conocimiento y el uso de las FBDG. Acto seguido, es necesario seleccionar los métodos con gran atención a fin de garantizar que respondan al objetivo y evalúen realmente los factores relevantes. Una vez evaluadas las FBDG a partir de definiciones claras que utilicen métodos seleccionados detenidamente, es posible comparar los estudios y extraer conclusiones sobre la eficacia de las directrices como herramienta para promover una alimentación saludable.

Conclusión
Disponer de herramientas de información pública eficaces es fundamental para el cumplimiento de los objetivos en materia de salud pública. A fin de averiguar si todas las iniciativas han resultado provechosas, es necesario aplicar medidas de evaluación eficaces. El estudio de EURRECA sobre el conocimiento, la comprensión y el uso de las FBDG por parte de los consumidores revela que la promoción de estas directrices no ha ido siempre acompañada de medidas de evaluación. Por ello, todavía es demasiado pronto para saber si las FBDG han sido la forma idónea de fomentar una alimentación saludable. Una evaluación correcta de la eficacia de las FBDG nos permitirá conocer qué tipos de directrices resultan más eficaces y cuál es su contribución en la mejora de la salud pública en comparación con otras iniciativas de salud pública coexistentes.
EURRECA - EURopean micronutrient RECommendations Aligned - Red de Excelencia financiada por la Comisión Europea (2007-2011), contrato número FP6 036196-2 (FOOD), y coordinada por ILSI Europe.

Referencias
1. Summary Report EFSA Scientific Colloquium 5, 21-22 March 2006, Parma, Italy. Disponible en: http://www.efsa.europa.eu/de/colloquiafbdg/publication/colloquiafbdg.pdf
2. Brown KA et al. A review of consumer awareness, understanding and use of food based dietary guidelines. Br J Nutr. Published online 9 March 2011. doi:10.1017/S0007114511000250.
3. Contento IR et al. (1995). The effectiveness of nutrition education and implications for nutrition education policy, programs and research: a review of research. J Nutr Educ 27(6):279-418.

Diseño Web y Desarrollo Web: flai