Tomates más sabrosos y saludables
Actualidad |
9 de junio de 2009
Fuente: diariomedico
Nutrición. Vitamina C, ácidos, licopeno y betacaroteno forman un auténtico póker nutritivo en el tomate. Genoma España ha encabezado un proyecto de secuenciación de este fruto que ha estudiado sus 12 cromosomas y ha localizado regiones genéticas específicas vinculadas a la resistencia a diferentes enfermedades del tomate, al nivel del aroma y a la acumulación de azúcares y otros metabolitos beneficiosos para la salud. Antonio Granell, coordinador de la parte española del proyecto, explica cómo se ha desarrollado y las mejoras que esperan conseguirse.
Se dice que los tomates de ahora ya no son lo que eran. Muchos han perdido sabor, textura, buena pinta... Pero este fruto, santo y seña de la alimentación española, mantiene propiedades saludables que pueden ser potenciadas.
El proyecto Identificación de genes y moléculas asociadas a rasgos de calidad del fruto de tomate y participación en la secuenciación de las regiones eucromáticas del cromosoma 9.
Una aproximación genómica, desarrollado por la Fundación Genoma España, se lanzó con un objetivo más sencillo de lo que indica su interminable nombre.
Se ha logrado generar una población mejor en olor, sabor, color, textura e ingredientes nutricionales: azúcares, ácidos, vitaminas y carotenos.
Gracias a la genómica, se ha logrado generar una población mejor conocida en sus características (olor, sabor, color, textura e ingredientes nutricionales, como azúcares, ácidos, vitaminas y carotenos).
El estudio ha contado con la participación de 46 científicos, 10 grupos de investigación, 9 instituciones públicas y dos empresas privadas.
Doce ricos cromosomas
Gracias a esta iniciativa se han localizado en el genoma del tomate (Solanum lycopersicum) 300 marcadores y más de 200 genes candidatos. Antonio Granell, del Instituto de Biología Molecular y Celular de las Plantas de la Universidad Politécnica de Valencia y coordinador científico del proyecto, valora los intereses comerciales de la iniciativa, pero destaca las posibilidades ligadas a la salud: "El estudio nació con la intención de mejorar la calidad organoléptica del tomate, un fruto rico en vitamina C, betacaroteno y licopeno, compuestos de los que se podrían extraer más beneficios aún".
En los 12 cromosomas que tiene el tomate, "hemos identificado centenares de regiones importantes. No se trata de un solo sitio genómico, sino de varias zonas que contribuyen a la existencia de diferentes grados de presencia de estos compuestos nutritivos".
A partir de ahora, el objetivo es utilizar este conocimiento para mejorar las variedades de tomate actuales. Conociendo las regiones del genoma que permiten aumentar los niveles de cada uno de los metabolitos, y los marcadores genéticos asociados, es posible mejorar la especie. Granell apunta hacia métodos de cruce y selección para elegir los marcadores asociados a cada uno de los compuestos y desarrollar nuevos frutos, acortando el tiempo de selección y permitiendo una mejora del proceso. Calcula que en tres o cuatro años habrá variedades mejoradas.
España ha secuenciado el cromosoma 9, ligado a la resistencia a enfermedades del tomate y vinculado al aroma y la acumulación de azúcares.
Como parte del equipo europeo que ha trabajado en el genoma del tomate, España se ha encargado de secuenciar el cromosoma 9, "que es tan rico como cualquier otro pero destaca por una zona concreta de genes de resistencia a diferentes enfermedades del fruto y regiones destacadas para el nivel de aromas y la acumulación de azúcares".
Cuadrar el puzzle
La secuenciación del tomate avanza rápidamente y Granell señala que "ya disponemos de más del 50 por ciento del trabajo planteado para el cromosoma 9". A finales de 2009 se espera disponer de un borrador de todo el genoma del tomate, con sus 12 cromosomas.
Aunque las tecnologías de secuenciación genómica cambian rápidamente, "seguimos pensando que la mejor forma de actuar es ir estudiando regiones bien localizadas. Ensamblar las secuencias será lo más complicado, por lo que contar con genomas de referencia para que cobren sentido es fundamental".
De hecho, una vez logrado el genoma de referencia del tomate, será posible secuenciar especies relacionadas, como el Solanum pimpinellifolium: "Sabemos que las secuencias de la patata, del pimiento, de la petunia y del tabaco, entre otros, son muy próximas al tomate. En estos casos las labores de ensamblaje de secuencias genómicas pueden ir más rápidamente, gracias a la disposición de varios genomas similares".
De la piel a la carne
Aunque añadir nuevos compuestos al tomate no entra directamente en la labor de este proyecto, la iniciativa puede continuar en este sentido; de hecho, este es el objetivo de otros trabajos, entre los que se encuentra el que lleva a cabo el laboratorio de Granell.
Según ha explicado, el licopeno tiene un reconocido valor antioxidante y es eficaz en la prevención de ciertas patologías, aunque es liposoluble: una aproximación más certera para mejorar el estrés y ciertas patologías sería ampliar la capacidad antioxidante hidrosoluble, y en este punto las plantas ofrecen un gran campo de trabajo.
En el tomate, estas moléculas hidrosolubles sólo existen en la piel y, además, en pequeñas cantidades, "por lo que ahora estamos tratando de aprender de las rutas metabólicas de estos compuestos para ver si logramos que también se acumulen en la carne del tomate. De esta forma dispondríamos de un fruto enriquecido con compuestos saludables, tanto lipo como hidrosolubles".
Ciencia del tomate
No es la primera vez que el tomate es protagonista de investigaciones científicas. El año pasado, Science dedicó su portada a las posibilidades de la modificación genética de este fruto, incluyendo referencias a los trabajos que buscan tal objetivo.
Emilia Gómez Pardo, directora de proyectos de Genoma España, cree que el del tomate es sólo un ejemplo entre el aluvión de posibilidades que permite la unión entre alimentación y genómica.
Según ha explicado, uno de los casos más similares es el proyecto del genoma del olivo, "en el que también buscaremos mayor calidad del fruto y el aceite y mejorar las resistencias a patógenos". La dieta mediterránea española puede ser aún más saludable.


